sábado, 2 de agosto de 2014

Sin protocolo para abortos no punibles

las12 VIERNES, 1 DE AGOSTO DE 2014 EL MEGAFONO Sin protocolo para abortos no punibles Por Mariela Belski * El compromiso que acaba de asumir Chile ante Naciones Unidas de despenalizar el aborto en circunstancias determinadas y la entrada en vigencia en Perú de un protocolo de aborto terapéutico son pasos alentadores en materia de derechos de las mujeres, cuando muchos países intentan dar marcha atrás con conquistas de las últimas décadas. Chile anunció que despenalizará el aborto cuando el embarazo sea resultado de una violación, la vida de la mujer corra peligro o el feto no sea viable. Aceptó así las recomendaciones que le hicieron otros países en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Durante el pinochetismo, en 1989, Chile criminalizó el aborto en toda situación y hoy, junto a República Dominicana, Nicaragua, Honduras, Haití y El Salvador, es uno de los seis países latinoamericanos donde la prohibición es absoluta. Ya en mayo, la presidenta Michelle Bachelet había anunciado su intención de reformar la ley de aborto que es un tema que deberá tratar el Congreso. En Perú, el gobierno presentó un protocolo que los hospitales deberán seguir para realizar abortos seguros a mujeres cuyas vidas corran peligro si continúan con el embarazo. Es una deuda saldada después de noventa años, ya que el aborto terapéutico fue despenalizado en 1924. En España, en cambio, el gobierno auspicia un proyecto de ley que retrotraería la situación treinta años colocando barreras humillantes a las mujeres. Por ejemplo, las obligaría a presentar una denuncia si fueron violadas. Esto pondría a las mujeres con un status migratorio irregular en el dilema de recurrir a un aborto clandestino e inseguro o presentarse ante la policía, con el riesgo de ser expulsadas del país. Afectaría, además, a las mujeres pobres, que no pueden acceder a un aborto legal en el exterior. Si bien en Argentina hay excepciones a la penalización, ratificadas por la Corte Suprema en 2012, la amenaza de cárcel sigue siendo un factor inhibidor para solicitar un aborto legal o requerir atención de urgencia post aborto. Al contrario de Perú, en Argentina no hay protocolo nacional y sólo ocho provincias dictaron normas que cumplen lo establecido por la Corte. Otras, en cambio, tienen normas que obstaculizan el acceso al derecho. La Corte señaló que los funcionarios son responsables civil, penal y administrativamente si obstruyen el acceso, por lo que las mujeres víctimas pueden reclamar judicialmente al Estado una indemnización. Es absurdo, entonces, que el Ministerio de Salud no desarrolle políticas que incentiven la aplicación de esta práctica. El protocolo de atención de abortos no punibles existe pero, por decisión política, no ha sido implementado. Esta ausencia, si bien no habilita a negar el acceso al aborto legal, está generando decisiones arbitrarias de funcionarios que desconocen que sus omisiones constituyen formas de violencia institucional. * Abogada y directora ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina.

domingo, 20 de julio de 2014

Los cambios en la sociedad

Los cambios en la sociedad Por Mariana Carbajal Cuál es su percepción, ¿cambió la sociedad en relación con la aceptación del derecho al aborto? –le preguntó Página/12 a la médica Stella Maris Manzano. –La sociedad está mucho más madura que los políticos y que los médicos. Cuando la Corporación de Abogados Católicos le pidió al gobernador en 2010 que vetara la ley de abortos no punibles, salimos a juntar firmas en tribunales, en el Ministerio de Educación, en la calle, y para mi gran asombro, el 90 por ciento de las personas a las que les pedíamos, firmaba a favor. Pedíamos también la firma para la despenalización y legalización del aborto. Nos daban la firma también. Los médicos y los políticos son los que tienen miedo. Pero no la gente. –¿Por qué cree que se demora tanto el debate en el Congreso? –Porque existe el mito de que puede hacer perder votos, porque hay presiones de la Iglesia Católica. Pero básicamente porque es un tema que se ha logrado mantener muy oculto durante años y se habla de oídas, y se dice que es matar bebés y sin hablar, realmente, con la medicina basada en la evidencia. ¿Qué dice la realidad? ¿Aumentan las muertas cuando legalizo el aborto? No, al contrario. Todos sabemos que disminuyen los abortos y las muertes. En los países en los que es legal, sabemos que las cifras de abortos son mucho más bajas, porque van al médico y las mujeres se van con un anticonceptivo. Creo que faltan médicos hablando. Como a los médicos no nos enseñaban sobre el tema, nos mantuvimos en la ignorancia

Aborto no punible: El camino a un derecho

EL CAMINO A UN DERECHO Teoría y práctica Por Mariana Carbajal Stella Maris Manzano creció en una familia mixta. “Mi mamá me bautizó a escondidas de mi papá, que era evangélico y no quería. Después me bauticé en una iglesia evangélica también”, cuenta a Página/12. Terminó el secundario a los 16 años y a los 17 estudió un año teología en una escuela bíblica. “El cristianismo nos lleva a respetar los derechos humanos. Jesús era muy claro en esto: no hay que poner a los demás piedras más pesadas que las que no- sotros llevaríamos. Los hombres que nos imponen llegar a un parto están poniendo a las mujeres cargas muy pesadas que ellos no se animarían a llevar. Ni hablar de los curas que ni contribuyen a perpetuar la especie o que hablan del derecho del niño, y cuya Iglesia Católica ha sido recién sancionada por la ONU por proteger a los pedófilos dentro de la institución”, dice Manzano. Tiene dos hijos, un varón y una mujer, ya mayores de edad. Cuenta que empezó a capacitarse en el tema en 2008 con un programa del Ministerio de Salud de la Nación para mejorar la atención en el posaborto. Básicamente, apuntaba a erradicar el maltrato a las mujeres, a que no le dieran menos analgésicos que los que requerían o le hicieran legrados sin anestesia. “Al final nos hacen leer el artículo 86 del Código Penal. Ahí empiezo a pensar que todo aborto es no punible. Porque como obstetra sé que cualquier embarazo pone en riesgo la vida o la salud de la mujer gestante. De ahí a llevarlo a la práctica fue un largo camino porque nadie lo hacía. Mucha gente decía que no era punible sólo si el riesgo no se podía evitar por otro medio. No hay medio por el cual podamos evitar la diabetes gestacional, la pre eclampsia, tal vez podamos evitar la muerte, pero no la enfermedad. No somos asesinos de fetos. Hago abortos para salvar vidas de mujeres”, reafirma la médica. –Se dice que los médicos que realizan abortos son estigmatizados por sus colegas. ¿Le sucede a usted? –le preguntó este diario. –No. Soy una médica muy respetada. He sido jefa de Servicio de Ginecología, fui referente del Programa Nacional de Mejoramiento en la Calidad de Atención del Posaborto y el año pasado fui jefa del Area Externa del hospital. Soy una conocida militante por el derecho al aborto. Al revés, cada año se han sumado más colegas a realizar esta práctica. En mi ciudad es en la que más médicos hacen abortos, más que en el resto de las ciudades de la provincia. En Trelew son alrededor de 25. Cuando uno de nosotros habla y hace público por qué hace abortos no punibles, los demás lo entienden. En la mayoría de los médicos hay una cuestión de temor. Nos hacían creer que estaba prohibido hacer abortos no punibles, que nos iban a perseguir. Y la verdad es que nadie nos puede perseguir por salvar vidas. Es simple y muy claro. En el resto de país, aun con el fallo FAL de la Corte, que exhortó a las provincias a dictar protocolos de atención de los abortos no punibles y, entre otros puntos, aclaró que no se debe exigir una autorización judicial ni otro requisito más que el consentimiento de la mujer, todavía se observan diversos obstáculos a la hora de garantizar un aborto no punible. Actualmente, sólo ocho provincias tienen guías de atención que siguen los lineamientos que recomendó la Corte Suprema: además de Chubut, Chaco, Jujuy, La Rioja, Misiones, Santa Cruz, Santa Fe y Tierra del Fuego. Otras ocho jurisdicciones tienen protocolos, pero que se alejan del fallo del máximo tribunal porque imponen algún tipo de exigencias arbitrarias para acceder a la práctica. Esto ocurre en Córdoba, Entre Ríos, La Pampa, Neuquén, Ciudad de Buenos Aires, provincia de Buenos Aires, Río Negro y Salta. Las restantes provincias no tienen ninguna normativa específica, aunque esa circunstancia no significa que no deban garantizar también en sus hospitales el acceso a la intervención. Frente al análisis de este escenario nacional, Manzano advierte que Chubut “no es un paraíso”. “Los que hacemos abortos somos muy valientes. Y nos hemos expuesto públicamente”, subraya. Cuando hizo el segundo aborto en 2010, a la adolescente violada de Comodoro, le bajaron el sueldo a la mitad. “Tenía 30 horas más guardias, y me bajaron a 20 y me sacaron mis horas de dedicación funcional desde el Ministerio de Salud. Ahí salí con los tapones de punta. Hablé con el procurador de la provincia, con el presidente del Superior Tribunal, con diputados y denuncié que me estaban reduciendo el sueldo por haber hecho los abortos. Me hicieron creer que estaba todo arreglado, me devuelven ese mes el dinero que me habían quitado. Pero mi sueldo después no aumentaba. Como soy muy distraída no me daba cuenta de que, en realidad, sí me habían quitado 20 horas, pero no me la sacaron de pronto: esperaron que la inflación me fuera comiendo ese aumento. Me di cuenta el año pasado. Y pude recuperar mis horas. Soy full-time. Hay psicólogas que han sido amenazadas por las propias autoridades del hospital, por colegas. Un abogado del Colegio de Psicólogos les ha dicho que firmar los pedidos de aborto las pone en peligro, porque el Código Penal dice que es no punible si no se puede evitar por otros medios el riesgo para la salud o la vida de la mujer, es decir, pretenden que se tenga que convencer con psicoterapia a las mujeres a ser madres. Contra esto, a lo que yo apuesto es a capacitar”, señala Manzano. Compartir: Twitter

“Estoy orgullosa de hacer abortos”

STELLA MARIS MANZANO, UNA MEDICA PIONERA EN CUMPLIR CON EL DERECHO DE LAS MUJERES AL ABORTO NO PUNIBLE “Estoy orgullosa de hacer abortos” Es especialista en tocoginecología y se ocupa en Chubut de hacer las intervenciones que la ley autoriza. Aquí, relata el proceso personal que la llevó a poner en práctica sus convicciones. Y explica cómo funciona en su provincia la ley que permite el acceso al aborto no punible a toda mujer que enfrenta un embarazo que pone en riesgo su salud física o psíquica. Por Mariana Carbajal Chubut parece una isla en el país. En los hospitales públicos, una mujer que enfrenta un embarazo que puede ser riesgoso o inconveniente para su proyecto de vida puede acceder a un aborto no punible, en menos de cinco días desde que lo solicita. Sin trabas. Sin dilaciones. Sin que un juez católico pretenda prohibirlo. Sin funcionarios que lo impidan. Se aplica la “causal salud”, es decir, se realiza con el fundamento de que se está protegiendo la salud de la mujer, tomando la definición amplia que recomienda la Organización Mundial de la Salud, que incluye la salud psíquica. Es la única provincia que tiene regulada la atención de los abortos no punibles por una ley. La norma fue sancionada en 2010 por unanimidad, luego de un caso de una adolescente de 15 años, de Comodoro Rivadavia, que tuvo que llegar a la corte provincial para que se garantizara su derecho a interrumpir una gestación producto de una violación, un reclamo que tuvo enorme repercusión en los medios a nivel nacional y derivó en la histórica sentencia FAL del máximo tribunal del país sobre abortos no punibles. Además, médicos del sistema público recetan oxaprost –el medicamento que contiene misoprostol, la droga que se utiliza para interrumpir un embarazo–, y las mujeres que no tienen obra social o no pueden comprarlo lo reciben en forma gratuita en farmacias de los hospitales para usarlo en la intimidad de sus hogares. Una de las gestoras de que en Chubut se garanticen sin obstáculos arbitrarios los abortos no punibles tiene nombre y apellido: se llama Stella Maris Manzano, es especialista en tocoginecología y medicina legal y trabaja en el Hospital Zonal de Trelew. Ella fue quien realizó el aborto de aquella adolescente de Comodoro, cuando nadie quiso hacerlo en esa ciudad, a pesar de que había un fallo de la corte de Chubut que lo avalaba. Y también se encargó de hacérselo a otra chica de la misma ciudad y la misma edad que también resultó embarazada en una violación casi al mismo tiempo que la otra muchachita. Esas dos intervenciones le valieron una injustificada reducción salarial, a modo de represalia de parte de algún funcionario del Ministerio de Salud, situación que logró revertir (ver aparte). En una entrevista de Página/12, Manzano detalló cómo se logró en la provincia instalar la idea de que el aborto es un derecho y reveló el proceso personal que ella misma atravesó para convencerse de que debía hacerlos para evitar enfermedad y muerte de mujeres por embarazos en término y partos no deseados. “Estoy orgullosa de hacer abortos”, dice, sin incomodidad. La médica decidió contar su experiencia con la idea de animar a otros colegas a defender el derecho de las mujeres a interrumpir una gestación cuando su salud, la psíquica incluida, podría estar en riesgo. Le gustaría también que otros médicos y médicas perdieran el miedo a ser estigmatizados o perseguidos por cumplir con la ley. Hace cuatro abortos por semana y sigue, desde hace cuatro años, en su mismo puesto, con dedicación full-time. La trampa En otras provincias, como Santa Fe o Buenos Aires, el panorama es muy alejado al de Chubut. En algunas ciudades, como Rafaela y Tandil, entre otras, casi todo el plantel de tocoginecólogos de los hospitales públicos locales se declaró objetor de conciencia y no habría ni un profesional que garantizara el derecho de una mujer a realizarse un aborto cuando corre riesgo su vida o su salud o en casos de violación, como está previsto en el artículo 86 del Código Penal, desde 1921, y reafirmó la Corte Suprema dos años atrás. La médica chubutense se opone férreamente a la objeción de conciencia. Viene trabajando el tema de su inconstitucionalidad en las leyes de salud sexual y reproductiva hace varios años y cree que no se puede legislar sobre esa cláusula porque significa “legislar el derecho a discriminar”. La objeción de conciencia, dice, logra que los médicos no se sientan interpelados por la problemática del aborto clandestino e inseguro. “No asisten a capacitaciones sobre aborto no punible, no analizan sus deberes. Si garantizaron los derechos civiles a la comunidad LGTB, impidiendo que ningún funcionario de un registro civil se negara a celebrar matrimonios de personas del mismo sexo, es absurdo que se niegue nuestro derecho a la salud y la vida permitiendo la objeción de conciencia en todas las leyes de salud sexual y reproductiva. Nuestro derecho a la conciencia moral no puede vulnerar derechos de terceros. No se permitiría que un médico Testigo de Jehová ingrese a un servicio de hemoterapia para obstaculizar trasfusiones. Con nuestros derechos, ¿por qué se permite?”, se pregunta Manzano. Fue jefa de División Ginecología y del Departamento de Area Externa en el Hospital Zonal de Trelew, y representante provincial, en Chubut, del Programa de Mejoramiento en la Calidad de Atención del Posaborto, del Ministerio de Salud de la Nación, durante los años 2008 y 2009. Además, es integrante de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito y acaba de estar en Buenos Aires para participar en diferentes iniciativas que buscan impulsar el debate por una reforma legal que despenalice esa práctica. –¿Qué cambió en Chubut a partir de 2010? –le preguntó este diario. –Nosotros recetamos el oxaprost en cualquier centro de salud y en el hospital de Trelew. Y el Ministerio de Salud lo provee gratis a toda mujer a la que un médico se lo recete y ponga que es para un aborto no punible. Se lo dan en la farmacia del hospital si no tiene obra social o no lo puede comprar. Se trata de un protector gástrico, que contiene misoprostol, la droga que la OMS recomienda para realizar abortos con medicamentos. En otros países, como México, donde está despenalizado el aborto en el Distrito Federal hasta la semana doce de gestación, se combina como sugiere la OMS con la mifepristona, otra droga, que en la Argentina está prohibida, y que hace que el tratamiento sea más efectivo. Chubut es la única provincia que tiene una ley que regula la atención de los abortos no punibles. Fue votada por unanimidad en junio de 2010, como consecuencia de dos casos de adolescentes violadas en Comodoro Rivadavia, que debieron recurrir a la Justicia para conseguir un aborto. La ley provincial, recordó Manzano, establece que el aborto se tiene que hacer en el plazo de cinco días a partir del momento en que fue pedido. Y que el Estado tiene la obligación de garantizarlo. “Empezamos primero con casos de violación. Y con causal salud en casos en que eran más evidente en que la salud estaba en riesgo porque tenían enfermedades previas, leucemia, cardiopatías, problemas de columna, etcétera. Y también con la causal psicológica. La ley provincial dice que si la salud psíquica está en riesgo un psicólogo puede certificarlo. Esto nos ayudó en algún punto, en algunas ciudades como Puerto Madryn. En otras, se constituyó en un obstáculo porque muchas psicólogas tenían miedo de escribir el diagnóstico. Y en esta maduración que hemos tenido todos, y yo en lo personal, me di cuenta de algo que es muy obvio, que ni siquiera hace falta un psicólogo, que todo aborto es no punible por el Código Penal de hoy, porque dice que cualquier médico diplomado lo puede hacer con el consentimiento de la mujer si el embarazo pone en riesgo su vida o su salud. Y todas las mujeres ponemos en riesgo nuestra vida y nuestra salud en cualquier embarazo”, dice Manzano. –¿Podría explicarlo un poquito más? –Las cifras de mortalidad materna del país son más que claras. La gran mayoría de las mujeres que mueren lo hacen por causas obstétricas directas. Es decir, empezaron el embarazo y en el tercer mes, por ejemplo, aparece presión alta, pre eclampsia, eclampsia, diabetes gestacional, hemorragias por desprendimiento de placenta, placenta previa, hemorragias puerperales. Entonces, llegué a entender que la ley no obliga a nadie a arriesgar su vida si no quiere. Con lo cual no se puede obligar a una mujer embarazada a llegar a un parto cuando un aborto hecho en un hospital no tiene riesgos. No hay muertas en países que han legalizado el aborto como Uruguay, el Distrito Federal mexicano, o Finlandia desde 1976. Intelectualmente lo había entendido hacía bastantes años, pero me llevó un tiempo llevarlo a la práctica. En el Hospital Zonal de Trelew hay cuatro médicos más de planta y varios residentes que también están haciendo abortos. Y hay médicos generalistas o ginecólogos que los hacen en los once centros de salud y uno de adolescencia que tiene la ciudad. En el Hospital de Madryn también hay tres médicos que no son objetores. Profesionales del servicio de Adolescencia de Puerto Madryn presentaron un trabajo en el Congreso de Adolescencia con unos 160 abortos no punibles realizados en dos años por causal de salud integral. Manzano explica a otros médicos por qué realiza abortos. Les dice que si ven una persona ahogándose en un río, la ley no los obliga a tirarse para salvarla. Los puede obligar a arrojarle un salvavidas, porque de lo contrario sería abandono de persona. Pero no a tirarse al agua; no a poner en riesgo su vida. No obliga la ley a cualquier persona a donar órganos en vida. No se obliga a ningún varón a donar un riñón a un chiquito desconocido porque se entiende que no se puede obligar a una persona a poner en riesgo su vida. “Y donar un riñón es menos peligroso que parir en la Argentina. Es mucho más peligroso un parto”, termina su explicación. –¿Es así? Sorprende ese dato...–le pregunta Página/12. –Empecé a ver las estadísticas oficiales de 2012 de mortalidad materna: 283 mujeres perdieron la vida por causas vinculadas al embarazo en la Argentina en ese año. Un 11 por ciento murió por abortos clandestinos; un 56 por ciento, por causas obstétricas directas, es decir, empezaron sanas el embarazo y una causa obstétrica directa las mató. Y las causas obstétricas directas más comunes son hipertensión, hemorragias posparto, infecciones puerperales, diabetes gestacional. Me llamó mucho la atención que hay una nena muerta de entre 10 y 14 años. Murió por una causa obstétrica directa. –¿Lo que quiere señalar es que si se hubiera hecho un aborto en esos casos se hubieran salvado sus vidas? –Yo quisiera saber si a esas mujeres les dieron la posibilidad de elegir. Porque si murieron queriendo continuar con ese embarazo está todo bien. Pero los médicos, ¿les estamos explicando a las mujeres que en la Argentina es entre 80 y 160 veces más peligroso parir que abortar? No el doble ni el triple. Es muchísimo. ¿O que la OMS dice que una de cada 530 mujeres muere por complicaciones de un embarazo en la Argentina? Durante muchos años nos han hecho creer que el aborto es terriblemente peligroso. Que nos podemos desangrar, morir. Nunca he visto una muerte por hemorragia. Todas mueren por infección porque han sido hechos en la clandestinidad. Y nadie nos habla de los riesgos del parto. Ni siquiera circulan las cifras de cuántas mujeres enferman durante el embarazo. No se las consigue en el Ministerio de Salud. Aun mirando las cifras más duras, que son las de mortalidad materna, vemos que llegar a un embarazo a término tiene mucho peligro de muerte, que no lo tiene un aborto realizado en un hospital. La médica saca algunos apuntes y muestra otras estadísticas oficiales. En 2012, las adolescentes de entre 15 y 19 años muertas por complicaciones de embarazo representaron el 5,6 por ciento de las muertas de esa edad por todas las causas registradas por el Ministerio de Salud de la Nación. Y el 5,7 por ciento de las mujeres de 20 a 24 años que falleció fue por las complicaciones de embarazo: “El 11 por ciento por aborto, las otras 89 por ciento, intentando llegar a un parto, muriendo al final del embarazo o en el parto –destaca Manzano–. Y no murieron por mala praxis. Murieron porque hay muchas enfermedades que los médicos no podemos evitar”.

viernes, 11 de julio de 2014

Anticonceptivo no hay uno solo

las12 VIERNES, 4 DE JULIO DE 2014 SALUD Anticonceptivo no hay uno solo La escritora Claudia Piñeiro sufrió una trombosis cerebral y le dijeron que se debía a la toma de anticonceptivos orales. No se trata de entrar en alarma, pero sí se advierte que para las mujeres mayores de treinta años, con migrañas y fumadoras, las píldoras pueden traer riesgos. Por eso, la variedad de ofertas para evitar embarazos no planificados es amplia: desde DIU, ligadura tubaria y preservativos. Además, el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable va a ampliar la oferta de métodos y repartió durante el 2013 más de 33 millones de insumos. Por Luciana Peker Las letras la ubican en su vida, reordenada y puesta en marcha cada vez que los dedos se impulsan hacia la tentación de reelaborar a gusto el abecedario. Pero, un día de otoño, las yemas no encontraban el punto justo del teclado y su cabeza no podía imaginar historias, bloqueada por el dolor. Ella supo que algo no estaba en su lugar. La escritora Claudia Piñeiro, autora de Las viudas de los jueves, Un comunista en calzoncillos y Betibú (llevada al cine este año) tuvo, después de esa primer alarma, una convulsión que generó el diagnóstico de trombosis cerebral. Pasó una noche en terapia intensiva –en Fleni–, tres días en terapia intermedia y siete jornadas más de internación. Cuando preguntó por qué se le detuvo un coágulo que la llevó a la trombosis, le contestaron que por la toma de anticonceptivos orales. El 28 de mayo, Día de Acción por la Salud de las Mujeres y quince días después de su paso por el sanatorio, hizo público un mensaje: “No quiere decir que a todas las que usan anticonceptivos les tenga que pasar, pero si los toman hace tiempo, consulten”. Los médicos/as entrevistados por Las12 coinciden que en algunas mujeres las pastillas pueden generar trombosis, especialmente si son mayores de treinta años, fuman y tienen migrañas. No se trata de tener miedo, ni –mucho menos– perder el control sobre el cuerpo, sino de afinar la decisión y levantar la vista a la diversidad de formas para poder decidir. Las letras mayúsculas de la píldora son –y siguen siendo– la revolución femenina, el poder de decidir, el sexo sin miedo, el bocado de poder desear un cuerpo arqueado sin el plazo fijo de acunar nueve meses después a otro ser, la maternidad como elección y no como consecuencia, el goce en la propia mano sin tener que pedir permiso ni depender de la decisión de otro. Las letras mayúsculas están intactas. La píldora es una revolución permanente que, además, en la Argentina amplió su potencial desde la aprobación, en el 2002 –y después de una larga lucha en la democracia– para que sea gratuita y para todas las mujeres, junto a una canasta –cada vez más amplia– de diversos métodos. Pero la letra chica también puede mirarse. Ya no hay posibilidad de retroceder, sino de avanzar en la posibilidad de elección del mejor insumo para cada mujer. Y, entonces, podemos escuchar lo que le pasó a Claudia: –Tuve una trombosis cerebral, que es un coágulo que se detiene y no puede seguir pasando. A mí me tocó en el cerebro. Cuando pregunté la causa me dijeron que el noventa por ciento de probabilidades era que fuera por los anticonceptivos. En mi caso, van a buscar si en la sangre hay algún componente, pero que nadie te estudia antes de darte anticonceptivos porque lo que dicen es que son muchas las mujeres que toman anticonceptivos y a muy pocas les ha dado trombosis. Pero a las que nos tocó estar en ese paquete no nos alcanza con que seamos pocas a las que les pasa. Claudia Piñeiro tomó anticonceptivos orales durante los últimos seis años de sus cincuenta y cuatro años, una edad en la que los ojos de la prevención –demasiado frecuentemente– se aleja de la mirada sobre las mujeres. “Estaba tomando y no porque se me ocurriera sino que me los dio el médico porque sigo menstruando y el riesgo de embarazo lo sigo teniendo”, explica a sabiendas de que la sexualidad en la madurez parece una irreverencia para cada uno de los que le preguntó qué tenía que ver ella, ya con tres hijos y la soberanía de la edad a sus pies, con anticonceptivos. Por eso, su palabra no nace para aplacar sino para poder –cada vez con más precisión– reafirmar el derecho a decidir: –Yo no quiero asustar de ninguna manera porque me parece fundamental que la mujer tenga una vida sexual tranquila y decidir cuándo quiere tener hijos y no tenerlos. Y la píldora fue una revolución y es bárbaro que se dé gratuitamente, pero no me gustaría que estemos en riesgo. Hay algunos análisis que las obras sociales no te los autorizan por los costos y siempre se vuelve a recaer sobre el cuerpo de la mujer. No soy alarmista, pero a lo mejor se pueden tomar algunas precauciones –propone. A Corina, una politóloga que prefiere resguardar su identidad, también le diagnosticaron una trombosis en una pierna –que advirtió porque sus pies estaban tremendamente hinchados– y en la guardia le preguntaron si tomaba anticonceptivos. Y, sí, los tomaba desde hacía quince años. Pero en cada control ginecológico anual le decían que estaba todo bien y que se despreocupara, incluso, aunque ella fumaba cinco cigarrillos diarios. “Siempre me pareció que era el método que dejaba la anticoncepción en manos de las mujeres, que era una conquista de la revolución sexual, que a diferencia de otros métodos te garantizaba no quedar embarazada, sobre todo en un país, en el que el aborto no es legal. En suma, era una entusiasta defensora de las pastillas. No bien hice el episodio dejé de fumar y también dejé las pastillas (el método que me sugirieron es cualquiera que no tenga hormonas) y, dado este antecedente, no puedo volver a tomarlas porque son protrombóticas”, explica. “Los anticonceptivos orales tienen un doble filo, no hay duda”, define Conrado Estol, neurólogo especialista en enfermedad vascular. Y detalla: “Ser mujer, tener más de treinta años, tener migraña (dolor de cabeza recurrente), fumar y tomar pastillas anticonceptivas aumenta ocho veces el riesgo de tener un accidente cerebrovascular (ACV). Los anticonceptivos orales aumentan la coagulación de la sangre. No se puede entrar en pánico, piensen cuántas mujeres toman anticonceptivos en el mundo. Pero es un escenario muy común, yo he atendido a muchas chicas, no es una cosa rarísima que se ve cada cien años”. También es cierto que algunas personas tienen una tendencia a que su sangre forme coágulos: trombofilia. Y se pueden hacer análisis para detectarlos. Pero Estol descarta que haya que tomar esa precaución antes de recetar pastillas. “No hay un estudio que diga que hay que hacer ese análisis en la población general”, opina. En sintonía con la experiencia de Piñeiro, la ginecóloga Alejandra Sánchez Cabezas, directora de Proyecto Surcos, también tiene una percepción que se volcó en sus recetas: “Hace un par de años he comenzado a ver cada vez más pacientes con trombosis; todas ellas consumían anticonceptivos con drosperidona, y esto motivó que no indicara estos medicamentos a mis pacientes”, afirma. La médica Adriana Alvarez, coordinadora del Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable del Ministerio de Salud de la Nación, apunta a realizar siempre una consulta que pueda indicar si las pastillas son el mejor método o si es preferible elegir otra opción: “Hay estudios que apoyan el criterio que los anticonceptivos orales de tercera generación (como el desogestrel) se asocian con un mayor riesgo de trombosis venosa en comparación con los anticonceptivos orales de segunda generación (levonorgestrel). Los efectos adversos siempre están presentes en cualquier método hormonal indicado, por eso es importante poder realizar una consejería, ya que debemos valorar los riesgos de la paciente: hay mujeres, por ejemplo, fumadoras de más de quince cigarrillos diarios, con hipertensión o con enfermedades de base, como por ejemplo várices, que tienen más riesgo de hacer estos episodios tromboembólicos. El anticonceptivo por sí solo, bien indicado, no produce esta enfermedad, sino que la enfermedad debe tener un terreno para desarrollarse. Por eso, se debe valorar a cada persona en particular”. ¿Quiénes es mejor que prescindan de las pastillas y piensen en otro método anticonceptivo? “Las mujeres que fuman (sobre todo si son mayores de 35 años), con antecedentes familiares o personales de trombosis, las que tienen sobrepeso excesivo, inmovilización prolongada, las que sufren migrañas con aura (un fenómeno neurológico previo al dolor que puede ser visual, motor o sensitivo), las que padecen algunos problemas del corazón, las que tienen algunos tumores o problemas graves de hígado, cáncer de mama diagnosticado o sospechado, hemorragia vaginal no diagnosticada, embarazo conocido o sospechado, colesterol o los triglicéridos muy altos, las que sufren algún tipo de enfermedad vascular o tienen hipertensión arterial no controlada no deberían tomar pastillas anticonceptivas”, recomienda Sánchez Cabezas. ¿Qué se debe evaluar antes de dar un método anticonceptivo? Las consejerías tienen que llevar adelante una historia clínica en donde se estimen los riesgos de padecer enfermedades, se saque el índice de masa corporal, se consulten los hábitos tóxicos, se tome la tensión arterial y se pidan estudios si de la consulta surgen signos para indagar más profundamente. “Hoy el Estado se hace cargo y da la posibilidad a todxs de poder planificar, decidir y ejercer el derecho a decidir ofertando una amplia canasta de insumos para todas las mujeres”, destaca Alvarez. En Argentina, durante el 2013 el Estado nacional repartió 33.276.239 métodos anticonceptivos, con una inversión de 54.497.317 para garantizar que todas y todos puedan disfrutar de una sexualidad libre y decidir cuándo y cómo tener (o no tener) hijos. Y no hay una sola posibilidad, ni un solo camino. En hospitales y centros de salud se entregan, además de anticonceptivos orales, el DIU, el implante subdérmico (que se incorporó a la oferta este año, y es un anticonceptivo de tercera generación con etonorgestrel), anticoncepción para el período de lactancia, inyectables, el diafragma y el preservativo. También hay acceso, en hospitales públicos, a métodos quirúrgicos: la ligadura tubaria (en la mujer) y la vasectomía (en el varón). Además existe el Sistema Intrauterino (SIU), que es similar al DIU pero provoca menos sangrado –entre otros efectos– y tiene levonorgestrel. Por ahora, sólo se puede adquirir de forma privada, pero el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable (PSSyPR) está en proceso de adquirirlo para mujeres con anemia o que no pueden usar otro anticonceptivo. Una ausencia en la oferta pública –y tampoco en farmacias– es la del preservativo femenino, que podría empoderar a las mujeres a cuidarse en su propio cuerpo de embarazos no buscados y enfermedades de transmisión sexual y VIH. “Tenemos poca demanda y hemos iniciado procesos de compras y no tenemos oferentes. Estamos trabados en el proceso de compra, pero siempre estuvo como objetivo realizar la distribución de este insumo”, explica Alvarez. Pero la falta de un látex que se adapte al cuerpo femenino –más cómodo y práctico que algunas versiones que fracasaron en su venta en los noventa porque eran como intentar remontar un barrilete sin viento– y que, sin embargo, ahora se aggiornaron, le valen una mala nota en su boletín de derechos sexuales y reproductivos a la Argentina. La falta de educación y provisión de condón femenino es la única cruz (por su incumplimiento) entre los puntos a los que se comprometió el Ministerio de Salud para lograr que en el 2015 se redujera en un cincuenta por ciento la brecha en adolescentes y jóvenes que actualmente carecen de cobertura de servicios de salud para atender apropiadamente sus necesidades de salud sexual y reproductiva, según la “Evaluación de la implementación de la declaración ministerial ‘Prevenir con educación’ 2012 del acuerdo con la acción, avances en Latinoamérica y el Caribe”, que publicaron la Federación Internacional de Planificación de la Familia y la Asociación Civil Democracia y Sexualidad. En comparación, por ejemplo, Brasil, Costa Rica y Colombia ya cuentan con el expendio de preservativos que no sólo maniobren los varones. La posibilidad de poder recubrirse con las propias manos y en el propio cuerpo, sin resignar el goce de bucear los ecos más íntimos y genuinos, es una deuda pendiente. Pero el sexo sin preocupaciones sigue estando al alcance de la mano, aunque sea de la mano del varón (que también se puede acompañar en forma de caricia) y con decisión y deseo de cuidarse. Más allá de la autonomía de los varones para cuidarse, las jóvenes y adultas tienen que poder pedir la libertad de disfrutar sin preocupaciones y de gemir sin la interrupción del miedo. La culpa no tiene por qué meterse en la cama. Y, para eso, el mejor aliado es –aun combinado con otros métodos– el preservativo, casi invisible entre los cuerpos, pero fundamental para un placer sin sufrimientos colaterales. Por eso, Sánchez Cabezas recomienda su uso y apela a la conciencia de quienes ejercen la medicina para replicarlo: “No hay que olvidar que lo primero que hay que pensar a la hora de elegir un anticonceptivo no es sólo su eficacia como tal, sino también que protejan de las enfermedades de transmisión sexual. Hasta ahora el único que cubre los requisitos de seguridad, eficacia y sigue siendo el que tiene menos efectos adversos es el preservativo. Hay que insistir mucho en que el preservativo sea el método de elección para las y los adolescentes, algo que se está dejando de lado y creo que los ginecólogos somos en parte responsables de la disminución del uso de preservativo”. En Argentina el Estado repartió en el 2013 casi 24 millones de preservativos. Cuidarse y disfrutar sigue siendo una conquista. Y una revolución –que a veces parece momentánea– pero es permanente. * Más información: Línea de Salud Sexual del Ministerio de Salud de la Nación: 0800-222-3444. ¿Cuáles se reparten gratuitamente? –DIU –Anticonceptivo hormonal oral para la lactancia –Anticonceptivo hormonal oral combinado –Anticonceptivo hormonal oral solo –Prostágenos –Implante Subdérmico Anticonceptivo (se incorpora en el 2014) –Anticonceptivo hormonal inyectable (mensual y trimestral) –Anticonceptivo hormonal de emergencia –Areservativo –Test de embarazo Fuente: Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable. Un año, 33 millones de anticonceptivos 33.276.239 métodos anticonceptivos se repartieron en el 2013 23.951.520 preservativos 1.850.396 inyectables mensuales 1621 inyectables mensuales 5.646.070 anticonceptivos orales 973.247 anticonceptivos orales para la lactancia 289.512 anticonceptivos de emergencia DIU T: 57.000 DIU Multiolad: 30.500 Kit/ DIU (para colocación): 55.850 test embarazo: 393.162 54.497.317 pesos se invirtieron para garantizar la provisión gratuita de anticonceptivos Fuente: Anticonceptivos repartidos gratuitamente en el 2013 por el Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable del Ministerio de Salud de la Nación.