lunes, 25 de mayo de 2015

Géneros y Salud - Intervención de Zulema Palma , Médica, integrante de Mujeres al Oeste

Géneros y Salud - Intervención de Zulema Palma (Médica, integrante de Mujeres al Oeste) Les voy a leer algunos casos, para reflexionar después sobre ellos. “Una mujer embarazada se entera que es portadora de VIH cuando le hacen el examen de sangre por su condición de embarazada, no es adicta endovenosa y convive desde hace 10 años con su actual pareja”. “En un hogar donde el padre está sin trabajo y la madre lo sostiene con changas de servicio domestico, se sirve el guiso, que es la única porción del día. Las porciones se reparten sucesivamente con progresiva disminución del tamaño, primero al padre, luego a los hijos varones, después a las hijas mujeres, última la hermanita mayor que cuida de todo y todos mientras la madre trabaja fuera de la casa y finalmente se sirve la madre”. “Es atendido por el servicio de traumatología de su obra social un operario de la empresa de telefonía que cayó de cinco metros de altura mientras estaba trabajando, pues estaba trabajando sin las medidas de seguridad”. “Una mujer concurre a la guardia del hospital para que la atiendan, presenta una hematoma en sus ojos, sus brazos y fractura en dos costillas. Dice que se cayó de la bicicleta". "Se le trata la fractura de manera convencional se le aplica analgésicos y antiiflamatorios. Se la cita para control en una semana, no se investiga por el accidente”. “Entra por guardia un joven de 18 años baleado en una riña entre bandas callejeras”. “Una ama de casa concurre a la consulta por padecer dolores de cabeza e insomnio. Para el examen no presentan anormalidades clínicamente demostrables y se le dan psicofármacos, pastillitas para los nervios”. “Es atendido en unidad coronaria, un ejecutivo de un banco por presentar infarto cardíaco, y es candidato a una operación de By pass”. “Una mujer de escasos recursos económicos, cursa su novena gestación. No lo buscó y se produjo por falla del DIU que tenía colocado hace dos años. Solicita ligadura de trompas, en el hospital y se le niega”. “Un hombre desocupado, padre de cinco hijos. Cuya familia subsiste por el trabajo de su mujer, se emborracha casi todos los días”. “En terapia intensiva muere Adriana de 32 años, con cuarto hijos, por complicaciones de un aborto, iniciado con una sonda colocado en el útero por una vecina que sabe hacerlo y que le cobró cincuenta pesos”. “Una joven con buenos recursos económicos se hace implantar siliconas en sus mamas para estar a la moda”. “Un hombre de 63 años es internado con ramificaciones o metástasis como decimos nosotros, de un cáncer de próstata, que se diagnostico tarde". “Una adolescente de 15 años es internada con un cuadro severo de descompensación, producido por una bulimia no tratada”. En primer lugar, todos estos casos son reales. Ahora les pregunto a ustedes y me pregunto. ¿Qué tienen en común todos estos casos?. ¿Cuál es el hilo conductor que nos permite presentarlos juntos?. Son hombre y mujeres, de distintas edades, distintas condiciones sociales, económicas, distintos niveles educativos. Las condiciones de vida de esas personas donde se cruzan elementos de género y de clase, también cuestiones generacionales, de edad, elementos de pertenencia étnica, que acá no los señale demasiado claramente determinan esas condiciones de vida, el modo de enfermar y a veces de morir, tanto de ellas, como de ellos. A veces es la pobreza y otras veces es el buen nivel de vida que se cruzan con costumbres, con creencias, con mitos, con valores, y con roles adjudicados y asumidos por varones y mujeres, para conformar situaciones de enfermedad y de sufrimiento y que se hacen presentes de una manera particular, en un determinado momento, en un contexto, en el transcurso de una historia social e individual. Generalmente las respuestas del sistema de salud son acotadas a lo que se ve y no a lo que realmente es. Muchas veces la respuesta se remite a lo que se ve, a lo obvio y no a lo que realmente está en el fondo de esos padecimientos, donde el contexto sociocultural pesa muchísimo y como dijimos, lamentablemente, no siempre es tenido en cuenta. Si logramos superar el modelo biomédico hegemónico, nos adentraremos entonces en el contexto donde se dan los procesos de salud-enfermedad-atención. Y vemos claramente que esos procesos tienen componentes no solamente biológicos, sino que, muchas veces, la misma biología juega de manera muy diferente de acuerdo a las condiciones sociales y culturales de las personas que se enferman o padecen. Como sostiene Giovanni Berlinguer: La pérdida de la salud no depende sólo de factores biológicos, físicos y químicos. Las causas sociales son siempre condicionantes, a veces determinantes. Las condiciones del que padece, varían de acuerdo con su posición social, no sólo para la frecuencia, o sea la cantidad de veces que se enferma, sino también para el curso y el resultado del proceso o de la dolencia. Entre esos condicionantes están los ligados al sexo que especialmente modulan y frecuentemente determinan las maneras de padecer que tenemos mujeres y varones. Acá entra en juego el género. Usamos género para describir aquellas características de los hombres y de las mujeres que están construidas socialmente en contraste con aquellas que están biológicamente determinadas. Es una definición sumamente lineal y elemental, pero para tener una idea a dónde estamos apuntando. Las personas nacemos varones o mujeres, más bien nacemos, disculpen esta forma de decirlo, hembras o machos, pero nos hacemos mujeres y varones. El análisis de género revela las relaciones de poder entre hombres y mujeres, en las cuales en general las mujeres estamos subordinadas. Estas relaciones de poder asimétrico que podemos observar en las diferentes culturas y sociedades, son afectadas por los valores de cada sociedad, quedan explicitadas en las leyes, en la religión y en las prácticas culturales. Al mismo tiempo conforman uno de los elementos de control social, de definición de normalidad, de estructuración de la identidad, de lo que debemos sentir, de lo que no debemos sentir, de lo que tenemos que pensar y de lo que no tenemos que pensar. Dentro de este contexto hoy en día el sistema médico y el sistema de salud nos marcan fuertemente. Actualmente lo que antes designaban, lo que decían los teólogos acerca de lo que debía ser, ahora lo decimos los médicos. La sociedad nos ha asignado un rol que han asumido con mucha tranquilidad y con mucha alegría muchos médicos y médicas. Y por eso determinamos: esto es normal, esto es anormal que muchas veces se transforma en esto está bien, esto está mal. Este proceso se produce con más fuerza desde siglo XIX para acá y se ha asumido acríticamente, envuelto en una imagen y un supuesto de ciencia, cuando en realidad está cargado de valoraciones técnicas, políticas, ideológicas, culturales, tradicionales, filosóficas que de ciencia tienen muy poco. Este enorme poder que detentan los médicos/as actualmente (parecería que se ha retomado el poder del viejo hechicero o quizás nunca lo perdieron) debe ser develado y puesto en discusión, tanto por quienes lo ejercen como por quienes lo padecen. En particular por las mujeres ya que es sobre nuestros cuerpos que se ejerce generalmente sin cuestionamientos y determina hasta cosas tan propias de nosotras como es la forma de parir; en estas situaciones estamos absolutamente indefensas, somos objetos de ese poder. Esta situación está atravesada por nuestra condición de género y por la subordinación femenina que ello implica en nuestra cultura, que junto con otras asimetrías de poder en las que estamos inmersas(de clase, de etnia, de opción sexual, de edad, entre otras) van creando y legitimando poderes que determinan desde cómo debemos sentirnos, hasta cómo debemos desear, qué debemos desear y cómo tenemos que relacionarnos con otros/as. Por lo tanto, el género es una herramienta que nos permite ver ciertas cosas que sin ella quedan invisibilizadas, digo entonces con Ana Cristina González y Marcela Sánchez, que el género de una persona es esencialmente una construcción social, no natural, que varía de un grupo social a otro y de una época a otra. Se construye mediante procesos sociales de comunicación y a través de manejos de poder y es trasmitido de maneras sutiles durante los procesos de crianza y educación. Por ser una construcción social es creado y por lo tanto cambiante y se genera, se mantiene y se reproduce principalmente en los ámbitos simbólicos del lenguaje y de la cultura. Como tal, las relaciones de género son dinámicas y susceptibles de transformarse a través de la interacción humana, muy susceptible de transformaciones. La teoría de género es un recurso y una herramienta que podemos aplicar para comprender los procesos de salud-enfermedad-atención de una forma más integral y que, consecuentemente, nos permitirá intervenir de una manera mucho más adecuada. Aplicándola en el diseño de las políticas públicas y en el funcionamiento del sistema de salud podremos promover la salud y prevenir y asistir a la enfermedad en forma más adecuada y completa Por otro lado quiero dejar bien en claro que el análisis de género no es excluyente de otras teorías de análisis e interpretación de lo social - hay otras relaciones de poder desigual y una misma persona está atravesada por muchas de ellas al mismo tiempo, de acuerdo a su edad, clase social, etnia, ciclo vital, orientación sexual, entre otras - pero hace un aporte muy significativo y específico para comprender las relaciones de poder, y las relaciones en general, entre mujeres y varones, tanto a nivel de individual (de pareja, familia, etc) como a nivel de los colectivos de mujeres y varones, tanto en lo simbólico como en lo material. Entre otras cosas esta herramienta nos permite construir indicadores de desigualdad e inequidad para intervenir en los procesos salud-enfermedad-atención de una forma más apropiada, más eficaz y más eficiente. La teoría y el análisis de género iluminan, amplían la comprensión y dan nuevas herramientas de intervención por ejemplo respecto de la maternidad en la adolescencia, el climaterio, la menopausia, la andropausia, las infecciones de transmisión sexual, la violencia en la pareja y la familia y sus consecuencias en la salud de las mujeres, las relaciones sexuales y la sexualidad en su sentido más amplio. Hay dos temas que son centrales para analizar estos procesos de salud-enfermedad-atención con una mirada de género, son quizás los primeros que hemos desarrollado más ampliamente desde el feminismo, pero no son los únicos. El tema de la violencia, la violencia de género y la violencia como proceso que lleva a perder la salud y los procesos que tienen que ver con la sexualidad, no porque sean más importantes que los otros pero son campos privilegiados para analizar las relaciones de sumisión, subordinación y explotación de las mujeres. Respecto de la sexualidad, precisamente, algunas autoras y autores se han referido al cuerpo expropiado de las mujeres, y han visto la causa de esa expropiación en que en nuestro cuerpo se genera la vida humana. Y es ese cuerpo expropiado el que ha sido arrebatado por el poder de los varones, constituido en poder religioso, en poder del Estado y de las leyes que ratifican al poder religioso y legitiman al del Estado, cerrando el círculo de la opresión y subordinación de las mujeres. Por nuestra condición biológica se ha determinado nuestra situación social y cultural desde los comienzos del patriarcado. Parece que hubo una época en que no existía el patriarcado, aunque no se sabe con exactitud. Partiendo de este supuesto, hay algunas hipótesis que tratan de explicar porqué surgió el patriarcado y una fuerte hipótesis, a mi modo de ver explicativa, es la que se refiere a la necesidad de controlar y dominar el poder de las mujeres para superar el temor que ese poder generaba (y genera?) Antes de que los hombres se dieran cuenta que ellos tenían algo que ver con engendrar nuevos seres humanos, la mujer era vista como la única capaz de “producir” seres humanos, no se sabía muy bien cómo, pero ahí estaba la gestación y parición de la vida humana, en el cuerpo de las mujeres, las dadoras de vida, teníamos un poder extraordinario (y por cierto lo seguimos teniendo). Pero hay otros poderes femeninos que yo quisiera señalar. El de ser seres humanos que sangramos y no nos morimos cuando sangramos; durante una etapa de la vida tenemos menstruaciones, ese sangrado que nos hace “impuras”, y que se produce cíclicamente, que nos convierte en “lunáticas” por ser ciclos de 28 días como los de la luna, por lo que hemos sido desvalorizadas, asociadas con la oscuridad, la frialdad y la imperfección, cuando en realidad es un poder ya que sangrar era (y es) sinónimo de perder la vida, de muerte; bueno nosotras somos ese ser capaz de sangrar y no morir. Qué impacto habrá producido en hombres y mujeres de esos tiempos ancestrales este capacidad extraordinaria? Otro poder que acompaña al de generar vida es el de tener la energía y la fuerza para parir, para alumbrar la vida, poder que al mismo tiempo nos da la seguridad de que ese hijo/a es nuestro, lo podemos mirar mientras va saliendo de nuestro cuerpo. A estos poderes quiero añadir otro que me parece que a los hombres les dio (y les da?) bastante miedo de nosotras y es la multiorgasmia, nosotras somos seres multiorgásmicas, en una sola relación sexual o por autoerotismo podemos tener placer al máximo, continuado y sin períodos refractarios. Qué se puede hacer para apropiarse de esos poderes y superar, al mismo tiempo el temor que generan? Pues controlarlos, regimentarlos y desvalorizarlos, controlar los cuerpos femeninos, la descendencia, el placer, la vida de las mujeres. El patriarca se apropió de nuestros cuerpos y de nuestros hijos/as, para estar seguros que esos hijos/as son de él. Esto creo que nos marca desde el fondo de los tiempos y creo que todavía no hemos logrado superar esta apropiación. Todo esto tiene que ver con nuestra salud integral. Sonia hablaba de la libertad, si hay un componente extraordinario e importante para la salud es la libertad. Un ser sometido, explotado, que no es libre no tiene salud. Nosotros/as brindamos diciendo ¡salud!, qué es la salud? Sí, es lo que dice la Organización Mundial de la Salud en su definición, pero es muchas cosas más, que a veces no sabemos cómo definir o expresar en palabras. Por qué se dice ¡salud! cuando brindamos? Porque estamos deseando para todos/as lo mejor de la vida, porque aspiramos a estar bien con nosotros/as mismos/as, con quienes tenemos al lado, con el medio ambiente. Quizás la salud es sólo un estado, una aspiración, un momento, como el de un brindis. Para mi la salud y la felicidad son muy parecidas. Y aun podemos ser saludables padeciendo ciertas enfermedades, pero sólo si tenemos un contexto de sujetas no sujetadas. Por último quisiera señalar algunas otras cuestiones que tienen que ver con la salud y el género, aunque muy sucintamente. Creo que en nuestra sociedad, que hoy en Argentina, hay algunas cuestiones relacionadas con la salud que el género ilumina para explicarlas y también para contribuir a superarlas, por ejemplo que existen normas instaladas en el sistema de salud violatorias de los derechos sexuales y reproductivos de las personas, como es el caso de las adolescentes, que atravesadas por su condición de género y por su situación vital no pueden cuidar de su salud reproductiva o acceder a la educación sexual. Cuando los acontecimientos acontecen más allá de las propias decisiones y no son parte de procesos de vida y de crecimiento, cuando no hay acceso igualitario y justo a todos los recursos de la salud, cuando hay tantas situaciones que tienen que ver con nuestra sexualidad y nuestra salud que son violentados permanentemente por la sociedad, no se nos respeta como mujeres, como ciudadanas, como seres humanos, no se respetan nuestros derechos humanos. El género nos permite entender, por otro lado y empezar a mostrarle a las leyes y al sistema de salud que lo que ven como natural, no es ni natural ni acertado, es una construcción que tenemos que desmontar y superar para gozar verdaderamente de ¡salud!. II CONGRESO INTERNACIONAL DE SALUD MENTAL Y DERECHOS HUMANOS. U.P.M.P.M 14-15-16 de noviembre 2003

martes, 19 de mayo de 2015

Por qué pese a sus leyes progresistas el aborto sigue siendo intocable en Argentina

Por qué pese a sus leyes progresistas el aborto sigue siendo intocable en Argentina Veronica Smink BBC Mundo, Argentina 15 octubre 2014 http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/10/141010_argentina_aborto_intocable_vs#share-tools
Embarazada (Foto: Getty) A pesar de que Argentina tiene una de las mayores tasas de abortos por nacimientos del mundo (según la OMS) el tema no se debate en el Congreso desde 1921. (Foto: Getty) Argentina adoptó en los últimos años algunas de las políticas sociales más progresistas de América Latina e incluso del mundo. Fue el primer país latinoamericano en aprobar el matrimonio gay, en 2010, y la adopción por parte de parejas del mismo sexo. Marcó otro hito mundial al sancionar, dos años más tarde, la primera ley de identidad de género que permite a las personas trans usar su nombre y sexo de elección en sus documentos y operarse para adecuar su género sin costo. Y en 2013 volvió a ser pionero, aprobando una legislación que permite a cualquier adulto (casado o soltero, heterosexual o gay) acceder a técnicas de fertilización asistida de manera gratuita.
Marcha en Chile (foto: AP) El gobierno de Chile anunció que actualizará su legislación sobre el aborto. (foto: AP) Sin embargo, hay un tema social sobre el que Argentina no ha cambiado su política en casi un siglo (ni planea hacerlo en el futuro cercano): el aborto. Mientras que la vecina Uruguay despenalizó la práctica en 2012, y en Chile se armó una polémica tras el anuncio del gobierno de que presentará un proyecto para permitir el aborto terapéutico, en Argentina actualizar la legislación vigente no forma parte de la discusión pública. Lea también: ¿Logrará Michelle Bachelet despenalizar el aborto en Chile? La ley actual sobre el aborto data de 1921 y establece que la práctica está permitida cuando corre riesgo la vida o la salud de la madre, o en casos de violación. Desde que comenzó a gobernar Cristina Fernández de Kirchner, en 2007, un grupo de unas 250 ONG llevan adelante una "Campaña nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito", pero sin embargo no han logrado que el tema siquiera sea debatido por las autoridades. El pasado 7 de octubre, Fernández promulgó un nuevo Código Civil que plantea cambios sustanciales en asuntos como el matrimonio, el divorcio y la adopción. No obstante, el Código mantiene el statu quo sobre el tema de aborto, conservando el criterio actual de que "la existencia de la persona comienza con la concepción". Según algunos analistas, esta definición complica cualquier discusión futura sobre la posible despenalización del aborto. De eso no se habla Para algunos observadores resulta llamativo que en una sociedad considerada entre las más progresistas de América Latina el tema del aborto sea aún tabú en muchos ambientes. "Cuando conté que me había realizado un aborto algunas personas me dieron vuelta la cara", relató a BBC Mundo Camila Sánchez, quien acudió a una clínica clandestina en 2007 (cuando tenía 21 años) para poner fin a un embarazo no deseado. "Aún hoy sufro la discriminación. Estudio para ser maestra jardinera y cuando digo ‘yo aborté’ te miran con una cara como si le fueras a hacer algo a los nenes", contó.
Camila Sánchez Camila Sánchez se realizó un aborto en 2007 y sufrió discriminación cuando habló sobre su experiencia. Sin embargo, Sánchez cree que de a poco la actitud está cambiando, en especial entre los jóvenes que se animan a hablar del tema a través de las redes sociales. Germán Cardoso es un médico que practica abortos. En 2011 la Justicia lo detuvo por realizar estas prácticas ilegales, pero fue sobreseído por falta de evidencias. Desde entonces el galeno -apodado por la prensa "Dr.Aborto"- ha hablado públicamente sobre su actividad, algo que en sí mismo muestra un cambio de actitud.
"En 2011 cuando la Justicia me acusó, los medios me repudiaron", dijo a BBC Mundo. "Pero ahora ya no es considerado un tema oscuro y pecaminoso, y al menos hoy se puede hablar de manera más abierta", observó, atribuyendo el cambio al activismo de grupos feministas y a personas como él o Sánchez que hablan del tema. Abortos Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), Argentina está entre los países con mayor tasa de abortos por cantidad de nacimientos. Las últimas cifras oficiales, que datan de 2005, señalan que por cada 770.000 nacimientos anuales hubo 500.000 abortos, una cantidad que según el Ministerio de Salud argentino se habría reducido desde entonces. Lea también: Argentina: ¿Por qué hay tantas muertes por aborto? En tanto, hasta hace un par de años Argentina tenía una de las mayores tasas de muertes como consecuencia de abortos clandestinos de América Latina, con el 25% de mortalidad materna atribuida a esta causa. En 2011 cuando la Justicia me acusó de realizar abortos clandestinos los medios me repudiaron Dr. Germán Cardoso, quien realiza abortos Mariana Romero, una médica especializada en salud reproductiva que forma parte del Observatorio de Salud Sexual y Reproductiva (OSSyR), afirmó que el aborto ya no es la principal causa de muerte materna en Argentina. Sin embargo, la experta consideró llamativo que no se actualice la legislación sobre un tema que afecta la vida de cientos de miles de mujeres y hombres. "Me llama la atención, particularmente en una situación de la Argentina donde los derechos humanos ocupan un lugar primordial en la agenda y donde hay una política respecto a los derechos civiles muy importante, es un país pionero", dijo a BBC Mundo. Desde 2007, los impulsores de la "Campaña nacional por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito" presentaron cuatro veces un proyecto de ley para despenalizar el aborto. Sin embargo, en estos ocho años el Congreso jamás aceptó debatir el tema, ni siquiera en comisiones. ¿A qué se debe? Existen diversas teorías para explicar la reticencia de las autoridades para discutir sobre el aborto. Romero cree que los políticos tienen "temor de perder votos" y "hacen prevalecer su opinión personal por sobre la de la sociedad, que reclama un debate sobre el tema". Lea también: El aborto no da votos en Argentina Según la experta, las encuestas muestran que el 50% de los argentinos apoya la despenalización del aborto. Marcha pro-aborto en Buenos Aires (foto: AFP) Los grupos pro-aborto han realizado marchas frente al Congreso, que ha rechazado debatir el tema. (foto: AFP) Para Camila Sánchez, los legisladores y gobernantes prefieren mantener el aborto ilegal porque se trata de un "negocio muy redituable", en especial entre las clases más acomodadas.
En cambio, el doctor Cardoso no duda de que la explicación es religiosa. "La iglesia católica tiene una influencia enorme en América Latina, incluso sobre los gobernantes más progresistas", señaló. En ese sentido, destacó la postura de la presidenta Fernández, quien a pesar de haber tenido desacuerdos con la Iglesia, siempre coincidió públicamente con la "defensa de la vida" desde la concepción. La diputada kirchnerista Juliana Di Tullio, jefa de la bancada del oficialismo en la Cámara Baja y autora de un proyecto para despenalizar el aborto, admitió la falta de apoyo de la jefa de Estado para tratar este tema. "El Congreso no está maduro para debatir la interrupción del embarazo. No nos dan los números", reconoció durante una entrevista con el canal de noticias CN23.
Papa Francisco Para Di Tullio y muchos otros, la elección del argentino Jorge Bergoglio como Papa, en 2013, imposibilitó aún más la discusión sobre el aborto. Papa Francisco y Cristina Fernández de Kirchner (foto: AFP) Muchos creen que con un Papa argentino y una presidenta pro-vida será imposible que se discuta sobre el aborto. (foto: AFP) Por su parte, la Iglesia y los sectores más conservadores de la sociedad sostienen que Argentina ya tiene una de las legislaciones sobre interrupción de embarazos más progresistas de América Latina, a pesar de que esta ley tiene casi cien años. El motivo es que, a diferencia de otros países como Brasil donde el aborto también es permitido en caso de riesgo de vida para la madre o violación, en Argentina se agrega específicamente como causal el riesgo "a la salud" de la madre. Los grupos pro-aborto interpretan que esta redacción es aplicable a la mayoría de los casos de embarazos no deseados, ya que el concepto de "salud" incluye la salud psíquica, que muchos consideran en peligro ante esta situación. Por eso, la lucha de estos activistas en los últimos años se ha enfocado en que se aplique esta visión más amplia del aborto no punible. Amparadas en esta interpretación legal, han surgido algunas iniciativas –como una línea telefónica gratuita- que promueven el aborto seguro a través del uso del misoprostol, una droga de uso obstétrico que puede ser aplicada con fines abortivos. En 2012, la Corte Suprema de la Nación también "flexibilizó" la práctica del aborto no punible al establecer que no hace falta presentar un trámite judicial para solicitar la realización de una interrupción de embarazo en caso de violación. De esta manera, puso fin a una traba legal que, según los expertos, desde entonces facilitó el acceso de muchas más mujeres a este procedimiento, de forma lícita y segura.

lunes, 18 de mayo de 2015

Aborto: estado de situación y desafíos que se vienen

ENTREVISTA Aborto: estado de situación y desafíos que se vienen Conversamos con Victoria Tesoriero, socióloga y miembro de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que promueve el debate parlamentario sobre el Proyecto de Ley IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo).
Aborto: a 10 años de la creación de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito Conversamos con Victoria Tesoriero, socióloga y miembro de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que promueve el debate parlamentario sobre el Proyecto de Ley IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo), presentado en marzo de 2010 y que cuenta con el aval de 64 legisladores de diferentes partidos. Aunque hoy no se encuentra en la agenda parlamentaria, sus promotores no descartan que pueda ser debatido en cualquier momento. ¿Cuál es la situación en relación al aborto en el mundo hoy? En general, la mayor parte de los países del hemisferio norte tienen el aborto legalizado sin restricciones, por decisión de la mujer. No sólo la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá, sino también países que no pensaríamos en primer término cuentan con el aborto legal. Son casos como Turquía, Kazajistán, Mongolia y Nepal, entre una larga lista que representa casi el 40% de los países a nivel internacional. Es decir, a nivel internacional, la mayor parte de los países tiene acceso al aborto por decisión de la mujer, con plazos determinados que varían. Luego están los países como el nuestro, que tienen aborto legal en algunos casos, como el riesgo para la salud de la mujer o en caso de violación (no todos los países tienen esta causal). En este grupo encontramos algunos países latinoamericanos, como Perú, Colombia, Ecuador y Bolivia. Luego encontramos países que tienen prohibido totalmente el aborto o sólo tienen la causal por riesgo en la salud de la mujer, como Chile, el terrible caso de El Salvador, Guatemala, Paraguay. Más de la mitad de los abortos que se realizan en el mundo son realizados de manera insegura (22 millones sobre 42 millones) y en países pobres. ¿Cuánto hay de hipocresía? Seguramente hay una doble moral y un doble discurso sobre el aborto. El aborto es sobre todo una cuestión de justicia social, de derechos humanos, de salud pública. Las mujeres sin recursos arriesgan su salud y su vida en un aborto inseguro, mientras que quienes cuentan con recursos acceden a un aborto seguro, pero todos los abortos se realizan en la ilegalidad. En Argentina hay más de mil abortos por día, es una cifra impactante y llama la atención que el tema no se trate, siendo un tema que cada vez cuenta con mayor adhesión de la opinión pública, porque todo el mundo conoce alguien que haya abortado. ¿En qué instancia se encuentra el Proyecto de Ley IVE (Interrupción Voluntaria del Embarazo) en Argentina? El proyecto de ley de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito se presenta cada dos años, luego de los cuales pierde estado parlamentario si no se discute. En abril pasado fue presentado por cuarta vez con firmas de todos los bloques parlamentarios. Antes, hubo una presentación desde la sociedad civil, con las más de 300 organizaciones que integran la Campaña, pero sin el apoyo de legisladoras/es. Este año logramos el apoyo de casi 70 diputadas y diputados de todos los bloques, mayormente del FPV, que encabeza el proyecto (con la diputada Adela Segarra). Es un récord en el ámbito legislativo, nunca un proyecto logró tanto apoyo. El proyecto debería pasar por tres comisiones antes de ser discutido en recinto: la comisión de Legislación Penal, la de Familia y la de Salud. Creemos que no estamos lejos de avanzar porque vemos el avance en la despenalización social del tema: cada vez contamos con mayor adhesión, mayor activismo, el tema está presente en las campañas políticas, en las encuestas. Luego de décadas de lucha del movimiento de mujeres, esperemos que el debate llegue pronto. Desde la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, ¿cuáles dirían que son los principales argumentos por los que consideran necesario otorgar un marco jurídico a esta problemática? En primer lugar, la legislación, como está, no sirve, porque las mujeres que están decididas a abortar lo hacen igual, aunque la ley no lo permita en casos de decisión de la mujer. Nosotras consideramos que es urgente el tratamiento porque la ilegalidad del aborto es un tema de salud pública, por la cantidad de abortos que hay y el acceso de las mujeres a la salud y al bienestar, y también por la reducción de la mortalidad materna, que es bastante alta en nuestro país y una de sus mayores causas es el aborto inseguro. También es un tema de justicia social: necesitamos tener igualdad en cuanto al acceso a un aborto seguro; una mujer no puede ver arriesgada su salud y su vida por su condición social. Es un tema también de derechos humanos, porque afecta la autonomía de las mujeres y el respecto a la decisión sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas. La ilegalidad del aborto por decisión de la mujer implica una contradicción con los estándares constitucionales y con los tratados de derechos humanos. Lo que se juega de fondo es el reconocimiento de las mujeres como sujetos sociales, como ciudadanas, como agentes morales con capacidad de decisión en cuestiones de su propio cuerpo y sobre la maternidad. La penalización e ilegalidad del aborto no ha logrado salvar ninguna vida, la ley necesita cambiarse porque no se corresponde con la realidad. La ilegalidad del aborto por decisión de la mujer tiene un impacto discriminatorio, funciona cristalizando desigualdades, el Estado debe tomar medidas de manera urgente. La reducción de la mortalidad de mujeres gestantes -de la cual el aborto es la primera causa- es el único objetivo del milenio que Argentina no va a cumplir. Desde la Campaña creemos que es un debate urgente, y que sólo la legalización del aborto por decisión de la mujer, hasta las doce semanas de gestación como propone nuestro proyecto de ley, podrá bajar la tasa de abortos y de mortalidad de mujeres gestantes. La legalización, no obstante, debe ir acompañada a nuestro entender por una política integral, en la que los hospitales provean información adecuada para prevenir los abortos inseguros, y la ley de educación sexual se implemente a nivel nacional.

domingo, 17 de mayo de 2015

Ocurren 115 abortos al día en Bolivia, según investigación

Una red de médicos de organizaciones no gubernamentales (ONGs) están dedicadas a realizar abortos ilegales en Bolivia, afirma la investigadora estadounidense Natalie Kimball. Kimball presentó la investigación 'La historia escondida del embarazo no deseado y el aborto' en La Paz y El Alto, como proyecto de su tesis de doctorado, con datos desde 1952 hasta el 2010. "Hemos podido ver la situación de que hay ONGs, algunas de fuera del país, que hacen abortos ilegales", dijo la investigadora, que esta semana presentó su trabajo en la Vicepresidencia nacional, con el apoyo del Centro de Información y Desarrollo de la Mujer (Cidem), un organismo privado. Según el documento, pese a la penalización del aborto en Bolivia, las mujeres usan a escondidas esas redes para someterse a un aborto, tratan de provocarlo con el consumo de hierbas, o incluso buscan hemorragias rodando por gradas o cargando grandes pesos. El aborto en BoliviaLa investigadora señaló que ese sistema vinculado a las ONGs ofrece todo tipo de servicios en salud y tiene médicos con una formación ideológica para atender cualquier demanda de las mujeres, desde la anticoncepción hasta la interrupción del embarazo. "Son clínicas que hacen un montón de servicios en salud y dentro de estos servicios también hacen el aborto ilegal porque para estas instituciones su óptica, su perspectiva, es que quieren ayudar a la mujer en lo todo lo que necesiten", sostuvo Kimball. La investigadora, doctora en Historia Latinoamericana por la Universidad de Pittsburgh, dijo que algunos de estos "proveedores" son "muy seguros, económicos y ofrecen atención psicológica", pero actúan sin publicidad porque el aborto es ilegal en Bolivia. El aborto está penalizado en el país andino salvo para los embarazos producto de violación, rapto no seguido de matrimonio, estupro, incesto y cuando la vida de la madre esté en riesgo, pero en cualquier caso es necesario un permiso judicial. No obstante, los casos en los que hubo una autorización de juez no pasan de siete u ocho en muchos años debido a que, según Kimball, en Bolivia el aborto está con un fuerte "estigma". A su juicio, se trata de un estigma que contrasta con "el doble discurso" que existe porque en su estudio detectó que mucha gente que en público critica el aborto, en privado es tolerante. La experta explicó que es militante a favor de la despenalización del aborto, pero también de que se eviten los embarazos no deseados con una mayor educación sobre los métodos de anticoncepción. Según diversos estudios, Bolivia es uno de los países con más alta tasas de aborto del continente, después de Haití y de Cuba, aunque en este último país es legal desde hace décadas. Los estudios señalan que en Bolivia abortan cada año entre 40.000 y 80.000 mujeres, que cada día 115 mujeres lo hacen y que 3 de cada 5 bolivianas tiene un aborto en su vida, señaló Kimball. Para hacer una comparación, agregó que en Estados Unidos una de cada tres mujeres se somete a una interrupción del embarazo. Bolivia también está después de Haití como el país con mayor mortalidad materna con 310 muertes de mujeres por cada 100.000 nacidos vivos, según datos oficiales citados por el Cidem. La investigación de Kimball, basada en 113 entrevistas personales y la revisión de 3.000 archivos médicos, detectó además que las bolivianas que confrontan un embarazo no deseado en la actualidad aún recurren a prácticas de aborto ya registradas en 1952. Como hace 60 años, hay bolivianas que tratan de interrumpir sus embarazos consumiendo varias hierbas que se venden en las calles populosas de La Paz, donde también se ofrecen pastillas con ese fin. Según la investigadora, también está el drama de mujeres que, al no tener recursos económicos, se provocan hemorragias cayendo por gradas o cargando pesos, aunque a veces no funcione y luego tengan que continuar con el embarazo no deseado. La investigación registró el caso de una mujer que cargó por varias calles una bolsa de cemento para lograr un aborto y el de otra que recurrió a un estudiante de medicina para someterse a un legrado, aunque el hombre primero la operó y luego la violó. Uno de los resultados que Kimball considera importante en su trabajo es haber establecido que la demanda de las bolivianas por el aborto y por la regulación de su fecundidad ha llevado a lo largo de 60 años a cambios en políticas públicas y la provisión del aborto, aunque no sea legal. Uno de los cambios está en el hecho de que el seguro estatal puede atender cualquier hemorragia en los primeros cinco meses del embarazo, sin hacer preguntas sobre la razón de la misma.// El Universo (COM)

Uruguay: Mitad de las mujeres consulta al filo del plazo legal para abortar

AFIRMAN QUE FALTA DIFUSIÓN DE LA LEY PARA EVITAR CONSULTAS TARDÍAS Mitad de las mujeres consulta al filo del plazo legal para abortar El 45% de las mujeres que consulta en el Pereira Rossell para interrumpir su embarazo llega con entre diez y doce semanas de gestación. El 60% expresa como motivo de la decisión su "proyecto de vida" y en el 61% falló el método anticonceptivo.
Cumple un año la legislación que legalizó la interrupción del embarazo. Gonzalo Terra Al cumplirse exactamente un año de vigencia de la ley de aborto, se conocen algunas características de las usuarias y del funcionamiento de la nueva legislación. El 52% de las mujeres que consultó en el Servicio de Salud Sexual y Reproductiva del Hospital Pereira Rossell para interrumpir su embarazo entre diciembre de 2012 y octubre de 2013 tenía menos de nueve semanas de gestación. El 45% tenía entre diez y doce semanas de embarazo, máximo que permite la ley para abortar. Un 1% excedía ese plazo y en un 2% no se registró el dato. La información pertenece al Área de Implementación de Servicios y Políticas Públicas-Iniciativas Sanitarias, que coordina la doctora Mónica Gorgoroso, también integrante del programa Salud de la Mujer y Género de Asse. Los datos fueron presentados a principios de noviembre en un evento realizado en Argentina por el "Consorcio interamericano contra el aborto inseguro", del que también participó el subsecretario de Salud, Leonel Briozzo. Gorgoroso dijo a El País se debe lograr que las mujeres consulten antes porque el aborto farmacológico tiene una efectividad de 98% hasta las nueve semanas, pero entre las diez y doce semanas aumenta el riesgo "para la salud de la paciente, además del impacto sicológico y social". "No es lo mismo interrumpir el embarazo entre las siete u ocho semanas que cuando ya se llevan doce. Cuando más precoz sea la consulta más posibilidad tiene la mujer de tomar su decisión con el tiempo necesario", indicó Gorgoroso. Consideró que la consulta tardía es producto de la falta de difusión de la ley a nivel nacional. "Estamos en un proceso en el que, todavía, la información a la ciudadanía no ha llegado en forma universal", opinó. La ley prevé que una vez que la mujer tomó contacto con el sistema de salud deba realizar tres consultas con equipos multidisciplinarios (psicólogo, ginecólogo y asistente social) lo cual demanda un tiempo mínimo de seis días. "Si estamos muy cerca del cumplimiento de los plazos legales se activan dispositivos para acelerar los procedimientos de manera que la mujer no quede afuera de lo que la ley exige por razones logísticas", explicó. Según los datos de Iniciativas Sanitarias, un 10% de las mujeres abortó bajo internación por la edad gestacional, mientras que el 84% interrumpe el embarazo en su domicilio mediante la administración de los fármacos en un proceso que demanda 36 horas. "Es bueno que la mujer, apenas nota que está embarazada, si tiene dudas de mantenerlo inicie inmediatamente la consulta con los servicios de salud. No es un compromiso abortar, si en el proceso desiste y quiere continuar el embarazo no hay problema. El tema es que empezar antes le dará más garantías", sostuvo Gorgoroso. Dijo que en este sentido no se prevé que sea necesaria una modificación de la ley ampliando los plazos. "El límite es rígido pero un tope debe haber. No se ganaría nada modificando la ley, el tema es promover la difusión para que la consulta se haga antes, apenas se constata el embarazo no deseado", dijo. Consideró que para ello es clave la difusión de la ley y garantizar la accesibilidad a los servicios de salud en todo el país. "Si bien la ley se aplica en todos lados, hay zonas en el interior donde es difícil asegurar la presencia de todo el equipo multidisciplinario. Las mujeres deben trasladarse, coordinar, etc.", explicó. En cuanto a las edades, el 62% de las mujeres que hizo la primera consulta tenía entre 20 y 34 años, 22% entre 15 y 19 años, 14% más de 35 años y 1% menos de 15 años. Otro 1% no registró el dato. El 59,75% de las mujeres que llega a la segunda consulta expresa que la razón para abortar es su "proyecto de vida". La estadística del Pereira Rossell exhibe los motivos principales, que en algunos casos pueden ser más de uno y por eso la gráfica no cierra en 100%. El 30,39% adujo razones económicas, 12,63% que no tenía pareja, 7,32% muchos hijos, 0,89% violencia sexual, 3,49% razones de salud y 0,27% malformación fetal. Gorgoroso dijo que el "proyecto de vida" como motivo principal es común a todas las edades y sectores socioeconómicos. "Son tanto las adolescentes como las mujeres de 30 a 40 años. No hemos notado diferencias ni por edad ni por pertenencia a sectores socioeconómicos. Puede ser un proyecto laboral o profesional. Eso es lo más común", indicó. Sobre las causas del embarazo no deseado, el 61% menciona que falló el método anticonceptivo, el 26% no usó ninguna anticoncepción y en el 13% no se registró el dato. "No significa en todos los casos que no se quiera usar el método anticonceptivo, a veces tienen dificultades para obtenerlo, como en el caso de las que no disponen de días libres para ir al médico para repetir las pastillas anticonceptivas. En otros casos no pueden negociar con sus parejas el uso del profiláctico", explicó Gorgoroso. Familias contra el embarazo Gorgoroso explicó que en los equipos multidisciplinarios se ha constatado que en el caso de las adolescentes es la familia la que obliga a abortar. "Vemos que las jóvenes quieren mantener su embarazo pero la familia incide mucho en su interrupción. Es difícil porque es un grupo vulnerable, dependiente emocional y económicamente de la familia", explicó. Desde Iniciativas Sanitarias del Pereira Rossell se propone hacer una evaluación general de la aplicación de la ley. Se plantea revisar la vulnerabilidad de los colectivos que están amparados, como en el caso de las mujeres extranjeras que no tienen un año de residencia en el país. También se sugiere analizar la ley desde una perspectiva de la mujer, la calidad del servicio, costos, difusión, accesibilidad y "desgaste" del personal médico asignado. Si no cumple requisitos, se le indica cómo usar misoprostol Según las estadísticas de Iniciativas Sanitarias, en el último año un 4,3% de las mujeres que consultó no cumplía con los requisitos que exige la ley de interrupción del embarazo. En este grupo se encuentran mujeres que excedieron las doce semanas de embarazo o son inmigrantes con menos de un año de residencia en el país. Gorgoroso dijo que en estos casos igualmente se cumple con el asesoramiento y se les explica a las mujeres cómo llevar a cabo el aborto, aunque no se les ofrece desde el sistema de salud el acceso a los fármacos. "La ley de salud sexual y reproductiva incluye el modelo de reducción de riesgos y daños por lo que se la asesora para evitar un aborto inseguro. Se les explican los métodos de bajo riesgo para interrumpir el embarazo y se las instruye en el uso de misoprostol, al que van a acceder en el mercado clandestino sin las garantías necesarias", explicó Gorgoroso. La objeción de conciencia, apenas aprobada la ley, generó una fuerte polémica. Profesionales e instituciones la invocaron para negarse a participar del proceso que conduce al aborto. Gorgoroso dijo que queda "mucho por hacer" en la materia porque "en algunos casos hubo verdaderas desobediencias civiles, profesionales que estaban en contra de la reglamentación de la ley o del método, y eso no es objeción de conciencia", explicó. Consideró que "la ley demostró que hay un gran desconocimiento de lo que significa objeción de conciencia. El hecho de que fuera esgrimido como argumento no ha incidido en la aplicación de la ley, pero es algo que todavía debe ser discutido. Hay que trabajar para que la objeción pueda ser ejercida libremente pero también se conozcan sus límites", afirmó.

Habla un médico que hace abortos en Chile: Las mujeres “no lo hacen por deporte, como dicen por ahí. Es un drama”

Habla un médico que hace abortos en Chile: Las mujeres “no lo hacen por deporte, como dicen por ahí. Es un drama” Melissa Gutierrez 18 Marzo, 2015 Tags: aborto, aborto libre, aborto terapéutico, Columnas y entrevistas, derechos, Doctor, Médico, mujer, mujeres Fotos: Agencia Uno Se considera “pro mujer” y atiende una consulta en la Región Metropolitana. Dice que la mujer tiene derecho a decidir y no se le puede abandonar. Ante los médicos que están contra el aborto es claro: “Para opinar estas cosas tienes que haber vivido en lugares difíciles. Los gallos que no han vivido la vida difícil tienen otra opinión. Nunca han sentido frío. Nunca han sentido hambre. Nunca han vivido lo que significa ser expulsado de un hogar, de una pensión, de que falte la plata, de tener que llegar a comer al hospital, de subirse colgando a la micro, tomando dos micros, todas esas cosas”. Esta entrevista empieza con una historia como todas o casi todas las historias de aborto en Chile, donde toda interrupción voluntaria del embarazo es ilegal. Empieza con una mujer desesperada, asustada, pero decidida preguntando en chats privados, con la esperanza de encontrar un vendedor o vendedora honesta, que no sea un sapo y que venda Misotrol y no cualquier otra cosa. Se inicia consultando a amigas que han abortado o han ayudado a otras amigas a hacerlo: ¿Cómo compraste? ¿Dónde? ¿A quién? ¿A cuánto? Así llega un mensaje que alumbra un poco la oscuridad de la clandestinidad: “Este loco le hizo un aborto a una amiga hace tres meses. Cuesta 380 lucas. Te pone una inyección en la consulta y seis días después te pone misotrol vaginal y además te da uno sublingual para la casa. Sólo hay que pedir hora, obviamente sin decir pa qué, y llegar y decirle directamente al doctor”. Puede que este doctor atienda en Santiago centro, en Recoleta, en Providencia, en Las Condes o en Vitacura. Puede que lleve 10, 20 o 30 años ejerciendo la Medicina. Puede incluso que sea hombre o mujer, aunque lo tratemos de “él”. Todo eso es irrelevante para esta historia. Lo que quizás importa es que estudió en un colegio fiscal y fue becado en una de las mejores universidades del país: “Uno es hijo de la educación. Soy un agradecido porque nunca supe lo que era estar pagando. Si tú estudiabas y tenías buena conducta, tenías todo el apoyo del Estado. Y había que sacrificarse, obviamente, si nada es regalado. Pero si tú cumplías con el Estado, el Estado te premiaba 100%. Mano a mano”, cuenta. Lo dice al hablar de los médicos que, como el rector de la UC Ignacio Sánchez, están en contra de legislar sobre el aborto y abogan por imponer una objeción de conciencia institucional. Porque dice que él es “pro mujer”, que a la mujer no se le puede abandonar y tiene derecho a decidir, y que “para opinar estas cosas tienes que haber vivido en lugares difíciles. Los gallos que no han vivido la vida difícil tienen otra opinión. Nunca han sentido frío. Nunca han sentido hambre. Nunca han vivido lo que significa ser expulsado de un hogar, de una pensión, de que falte la plata, de tener que llegar a comer al hospital, de subirse colgando a la micro, tomando dos micros, todas esas cosas”. Cuenta que han sido esas experiencias las que lo han llevado a pensar como piensa y hacer lo que hace: “Y conocer la vida de otras personas que están en difícil situación. Haber hecho turno en las noches en las postas más violentas, en el Barros Luco, en la Posta 3, viendo el dolor humano, ver la marginalidad en carne propia. El llanto de la madre ante la muerte de un hijo, no tener dinero para comprar dipirona. Eso lo forma a uno en la vida. Y sabe comprender más a una mujer que otros que lo ven solamente por libros. La vida se vive, entre llantos y lágrimas y sangre. Vi morir mujeres en horas y yo sin poder hacer nada. Un shock séptico irreversible con daño renal, por la prohibición. Son varias las mujeres que he visto morir, en el sur, en las provincias”. De hecho, curas que trabajan en poblaciones, como José Aldunate no son partidarios de prohibirlo. Claro, porque conocen la vida. Leer un libro, ver una película, ayuda, sí. Pero vivir la realidad en carne propia es otra cosa. Ver en Urgencias la muerte de un padre desangrado, que sea tramitado, que no hay dinero para muchas cosas. ¿Cómo va a tener su hijo una mujer viuda que no tiene posibilidades de trabajo? ¿Qué posibilidades tiene? ¿Cómo la puedes castigar? No. O sea, la vida no es tan fácil como cree la gente que opina de lejos. Pero hay muchos doctores que han hablado en contra del aborto, incluso terapéutico. ¿Usted siempre estuvo a favor de la libertad de la mujer? La mujer es un mundo aparte, y cada mujer tiene sus vivencias, sus problemáticas psicológicas, religiosas, afectivas, material, laboral. Y esos factores influyen las decisiones que toman. La mujer en esta situación se siente sola, sin apoyo, tanto económico, social, familiar. Muchas veces criticada. Pero uno se encuentra no solamente ante un factor, son cientos de factores que a la mujer le hacen pensar antes de continuar un embarazo. No sólo problemas médicamente duros, como el riesgo de muerte de la mujer, que se pueden agravar algunas enfermedades, violaciones, fetos incompatibles con la vida, eso es médico puro. Pero hay otras situaciones también. ¿Por qué causales llegan las mujeres a consultar por un aborto? Está bien dividido. Un tercio por violación, fracaso del tratamiento anticonceptivo, falta de apoyo psicológico y desconocimiento de su cuerpo, falta de estudios, de preparación en la sexualidad humana, en la formación de los colegios. Y mucha gente joven. Y un grupo de mujeres también que por razones laborales, afectivas, de pareja, conllevan a ello. Son problemas serios, no es que ellas deseen esto. Sino que les conllevan una serie de problemáticas difícil de solucionar en su vida. Sobre todo laboralmente, una mujer embarazada es otro tema. La mujer cuando llega con un certificado médico de embarazo, el medio laboral la castiga, la posterga, la humilla. Si yo vengo acá y le digo que estoy decidida y necesito un procedimiento. ¿Cuáles son los pasos a seguir? En primer lugar la mujer tiene que estar muy segura, muy concientizada. Y si uno ve que no te va a traer secuelas, que no tiene efectos secundarios, es probable que se pueda llegar a una conversación y a una solución. Porque si una mujer decide esto es por algo. No es un deporte. Muchas veces falla el dispositivo, yo lo he visto acá. Incluso la ligadura de las trompas. Falla el condón, las pastillas se olvidan y también tienen un porcentaje de fracaso aunque se las tome bien. Y están ciudándose, no son mujeres irresponsables, no quiere tener guagua por el trabajo o porque son separadas o por cualquier cosa. Yo he visto dispositivos bien ubicados y tienen 7-8 semanas de embarazo. ¿Qué mecanismos se usan para terminar un embarazo? Se puede hacer tratamiento médico, es generalmente el que más se usa. Se pueden usar drogas como la Prostaglandina E1 y la Prostaglandina F2 Alfa, y también RU 486, que son las drogas que se usan en Estados Unidos y Europa. Trabajo científico hecho en Estados Unidos, aprobados por la FDA (Food and Drug Administration). Y que tiene un éxito del 95% dependiendo del tiempo. Por ejemplo, una gestación de 45 días, un 100% de éxito. Una gestación hasta 63 días, un 95% de éxito con el tratamiento médico, incluso domiciliario. Depende del esquema y de la persona, pero la gran mayoría depende del tiempo. Hay un 5% que puede quedar con restos y se le repite la dosis, sin llegar al legrado, porque a mucha gente no le gusta el legrado. Cuando pasa las 12 semanas hay un mayor sangramiento, hay que controlarla más de cerca. Y la ecografía después del procedimiento es básica, para evaluar la gran complicación que son los restos. Hay mujeres que al hacerlo de forma clandestina sufren dolores terribles y otras no tanto ¿de qué depende eso? Siempre depende. Si uno va con un procedimiento se le dan remedios antes, durante y después, no cuando apareció el dolor. La norma norteamericana habla de los antinflamatorios que son varios. Y durante puede ser dos o tres veces en el día. Y hay mujeres que tienen el umbral del dolor muy alto y no tienen grandes problemas, sienten el dolor de una regla fuerte. ¿Llegan muy asustadas? Sí, todas. Drama. No lo hacen por deporte como dicen por ahí. Es un drama, causado por muchos factores. La pobreza motiva también a esto, hogares destruidos, los vicios. Mujeres jóvenes que son el resultado de una sociedad que no funciona bien. Y la mujer no tiene ninguna culpa de haber nacido en un hogar destruido, sin base, sin un objetivo claro en su vida. Que tiene que trabajar joven venga lo que venga, educación reguleque no más. La formación educativa, el hogar, si es que hay hogar. El aborto terapéutico era legal hasta 1989 y ahora en 2015 estamos tratando de volver a eso, ¿cree que se ha avanzado en todo este tiempo? ¿En cuanto a solucionar problemas? Poco. Aquí el aborto, desde el punto de vista médico, antiguamente habían muchas razones para interrumpir el embarazo. Por ejemplo, ¿cuándo se llamaba aborto inevitable? Tres condiciones. Huevo roto, huevo infectado y huevo muerto. Pero, ¿si tenía latidos y estaba vivo? Igual se procedía. Si llegaba un huevo roto y con latidos, según la ley eso es un feto vivo, o sea, no se podría actuar. Desde el punto de vista médico, debe actuarse. Aunque tenga, una, dos, tres, cinco o menos de 20 o 21 semanas, se interrumpe el embarazo. ¿Por qué? Porque está en riesgo a futuro, porque eso se infecta. Si se rompe la membrana, que es la que protege, a las horas ya empiezan a incubarse infecciones. Y si uno lo deja, va a terminar en aborto sí o sí. Pero se puede infectar. Por lo tanto hay que ayudarla a expulsar luego el embrión o el feto. Es un aborto inevitable que nos enseñaron en la escuela que había que interrumpirlo sí o sí. Porque hablan del aborto cuando se arriesgue la vida de la madre. No, no lleguemos a eso. En el caso de la decisión de la mujer, donde no hay causales médicas, ¿cree que debe haber un límite? Hablamos de 23 semanas, que pese menos de 500 gramos, que mida menos de 20-25 centímetros. ¿Por qué esos límites? Porque después de las 23 semanas ya puede sobrevivir fuera del útero, salvo que tenga malformaciones incompatibles con la vida. Después de las 23 semanas en un embarazo normal, si tú haces una inducción, puede sobrevivir. Es diferente de cuando es incompatible con la vida, ahí en cualquier momento es solucionable. Y si no se ha hecho el diagnóstico previo y llegan las 22, 26 semanas, se hace. ¿Por cree que hay tantos doctores que han hablado contra este proyecto de ley? No todos son iguales. Nosotros estamos hablando de la mujer y su problemática. Ante una situación así, las mujeres son todas iguales. Yo he visto doctores que dicen “yo no estoy de acuerdo con aborto de ningún tipo, pero mi hija tiene este problema”, o sea, el doble estándar. Son religiosos, pero cuando les llega el momento muy cercano, giran completamente. Es un doble estándar. Nosotros no mirábamos esas cosas. Yo creo que el médico tiene que mirar a la mujer con su integridad. La mujer nació para ser feliz, y con la persona que corresponda y el momento en que ella quiera y en circunstancias que ella quiera. Obvio. Si no la pueden obligar a que tienes que tenerlo. Es como que te obligaran que tienes que casarte con este tipo porque es rico y tiene plata, no. La mujer necesita ser feliz.

Se ocultan dos de cada tres muertes maternas

Se ocultan dos de cada tres muertes maternas Una investigación realizada por la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Buenos Aires alumbra el subregistro de un problema que reclama atención urgente por parte de las autoridades, y que revela las enormes desigualdades que supone el ser madre en un sector social u otro. Representantes de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Buenos Aires (SOGIBA) presentaron los resultados preliminares de una investigación propia que reveló que por cada muerte de mujeres en edad reproductiva registradas por causa materna (aborto, preclampsia y eclampsia, sepsis post parto, embarazo ectópico, hemorragia ante y postparto, embolia y complicaciones anestésicas), había 2 muertes más cuya causa era también materna y no estaba registrada como tal. Los datos surgen de la evaluación realizada por la comisión de Salud Pública de SOGIBA de más de 400 historias clínicas en establecimientos de salud públicos, de la seguridad social y privados, de mujeres fallecidas en edad reproductiva (15 a 49 años) durante 2008. La presentación del estudio, del que también participó la Dirección General de Estadísticas y Censos del Gobierno de Ciudad de Buenos Aires, fue la antesala del 28º Congreso de SOGIBA, que se desarrollará del 3 al 5 de junio en la Ciudad de Buenos Aires cuyo lema es "Salud Sexual y Reproductiva: un desafío para todos". El encuentro fue encabezado por el Dr. Jorge Vinacur Presidente SOGIBA, la Dra. Ana Coll, Miembro de la Comisión Directiva de SOGIBA; la Dra. Alicia Lapidus, Presidente del Comité de Obstetricia de SOGIBA, y la Dra. Silvia Oizerovich, Presidenta del Comité de Ginecología de SOGIBA. Además de esta línea de investigación, SOGIBA tiene en etapa preparatoria un estudio sobre violencia de género y proceso reproductivo. Los datos preliminares disponibles en el país muestran que cuando la mujer (en edad reproductiva) fallece por cualquier causa no violenta, el 1% de ellas tuvo un embarazo en el año previo. Pero en el caso de los fallecimientos por muertes violentas, casi el 20% de las mujeres asesinadas o suicidas estuvo embarazada en el último año. Por otra parte, 1 cada 5 mujeres fallecidas en edad reproductiva es debido a causas violentas; proporción que pasa a 1 de cada 2 mujeres si se considera el rango entre 15 y 20 años. "Nos sorprende la magnitud de la violencia extrema en mujeres en edad reproductiva y estudiaremos vía judicial las causas de este correlato", explicó Vinacur. Sobre los resultados del estudio sobre Mortalidad Materna, los disertantes señalaron que las diferencias regionales y sociales en salud sexual y reproductiva medidas por indicadores de mortalidad (materna, infantil, por cáncer de mama o uterino entre otros), se mantienen desde hace décadas, y destacaron que las explicaciones socioeconómicas predominantes en la década del ‘60 no son suficientes. "Las miradas actuales se dirigen a la organización del sistema de salud: los recursos del sistema no-público y público se destinan al tratamiento más que a la prevención - manifestó Vinacur-. Estos aspectos no deberían ser excluyentes, pero en la actualidad no hay una política efectiva de prevención en salud sexual y reproductiva". Tomando como marco los objetivos del milenio sobre mejorar la salud materna, SOGIBA está comprometida con el mejoramiento de la calidad y cantidad de servicios, particularmente en el evento obstétrico. La investigación aporta al logro de este objetivo que requiere de información confiable y oportuna. Según manifestaron los expertos, los indicadores (excepto el daño extremo) prácticamente no existen y el subregistro de muertes maternas se mantiene inalterable pese a las modificaciones en los formularios. Por ejemplo, se ignora la frecuencia de cesáreas, de muertes fetales (más aún en los de menos de 500g) e incluso no hay un criterio definido para establecer clase social. Además, no hay registros de morbilidad, las tasas de hospitalización disponibles son sólo del subsector público, ya que el no-público no tiene obligación de informar. "El subregistro marca una grave falta de calidad y es preciso que el Estado y los profesionales nos eduquemos y capacitemos para revertir esa situación que impacta en la calidad de atención de las personas", agregó Vinacur.